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La Ballena Franca Austral y su Área de Protección Ambiental: 25 años cuidando un tesoro de Santa Catarina
Cómo una especie casi extinta volvió a las playas catarinenses, y por qué su protección depende tanto del mar como de la tierra.
Madre y cria en las costas de Praia do Luz Imbituba, Jueves 25 Junio 2026 SC.
Cada invierno, entre junio y noviembre, algo extraordinario sucede en el litoral centro-sur de Santa Catarina: las ballenas francas australes (Eubalaena australis) llegan desde las aguas frías de la Antártida para parir, criar a sus ballenatos y descansar en las ensenadas tranquilas de esta costa. Es uno de los pocos lugares de Brasil donde se puede observar, desde la misma playa, a una madre y su cría a pocos metros de la orilla.
Esa concentración reproductiva, una de las más importantes del Atlántico Sur, es la razón por la que existe la Área de Protección Ambiental (APA) da Baleia Franca, que este año cumple más de 25 años protegiendo este ecosistema.
Quién es la ballena franca austral
La ballena franca austral es uno de los gigantes más fáciles de reconocer en el mar: no tiene aleta dorsal y presenta callosidades blanquecinas en la cabeza, únicas en cada individuo, como una huella digital.
Cada ballena franca austral tiene un patrón callosidades único, como una huella digital.
Algunos datos que dan la dimensión de este animal:
Son cifras que explican por qué la recuperación de esta especie es un proceso lento, y por qué cada zona de cría protegida es tan determinante para su futuro.
Documentales sobre Ballena Franca Austral
De la caza a la protección: una historia de casi 400 años
La relación entre los humanos y la ballena franca en esta costa no siempre fue de admiración. Desde el siglo XVII existen registros de caza en el litoral brasileño, y a mediados de ese siglo se instalaron las “Armações” (estaciones balleneras) en distintos puntos de Santa Catarina. La ballena franca era el blanco preferido de los balleneros por su lentitud y su gruesa capa de grasa, usada para aceite de iluminación y otros fines.
La APA da Baleia Franca: 25 años de gestión compartida
El decreto que creó la APA fue firmado por el Presidente de la República el 14 de septiembre de 2000, luego de casi dos años de gestiones, informes técnicos y consultas con municipios, ministerios y la comunidad científica internacional.
Algunos puntos clave para entender qué es y cómo funciona esta unidad de conservación:
- Es una Unidad de Conservación de Uso Sustentable: a diferencia de un parque nacional, dentro de la APA se permite la presencia humana y las actividades económicas tradicionales, pero de forma ordenada y compatible con la protección de las ballenas y su hábitat.
- Abarca 9 municipios del litoral centro-sur catarinense, entre la región sur de Florianópolis y Balneário Rincão.
- Su gestión se rige por un Plan de Manejo participativo, construido junto con las comunidades, los gobiernos locales y otros actores del territorio.
El CONAPABF: más que un consejo
El órgano central de esa gestión compartida es el CONAPABF (Consejo de la APA da Baleia Franca). Más que un órgano administrativo, funciona como un verdadero proceso de educación ambiental: año tras año, distintos sectores —pesca, turismo, municipios, ciencia— se sientan a entender juntos por qué esta área necesita reglas especiales.
No es solo mar: una unidad ecológica completa
Algo que suele sorprender es que la APA da Baleia Franca no protege únicamente el mar. Su versión final, aprobada tras varias rondas de análisis técnico, incorporó también áreas terrestres: lagunas costeras, zonas estuarinas y humedales de gran valor ecológico.
¿Por qué importa la tierra si lo que se busca proteger es una ballena? Porque la salud de las ensenadas donde las madres crían a sus ballenatos depende de todo el sistema costero que las rodea: la calidad del agua, los manglares y humedales que filtran sedimentos, la urbanización de la franja costera. Proteger solo el agua, sin ordenar lo que ocurre en tierra, hubiera dejado el objetivo principal —la conservación de la especie— a mitad de camino.
El principal desafío actual: el uso del suelo
“El verdadero riesgo para los ecosistemas frágiles de la zona no viene de quienes siempre vivieron del mar, sino de quienes construyen sobre él.”
Más de dos décadas después de su creación, el mayor conflicto dentro de la APA no tiene que ver con la pesca artesanal ni con el turismo bien gestionado, sino con la ocupación y el uso del suelo en áreas restringidas.
Los moradores originarios —en su mayoría familias de pescadores con raíces históricas en la región— generan un impacto ambiental comparativamente bajo: viven del mar de forma tradicional, con una huella urbana modesta. El verdadero riesgo para los ecosistemas frágiles de la zona proviene de las grandes construcciones e emprendimientos inmobiliarios, que avanzan sobre dunas, restingas y zonas húmedas sin la misma relación de cuidado con el territorio.
Es, en definitiva, la misma tensión que enfrentan muchas costas en proceso de crecimiento turístico: equilibrar el desarrollo con la preservación de lo que, justamente, hace valiosa a esa costa.
Por qué esto importa para quien visita la región
Visitar el litoral centro-sur de Santa Catarina durante la temporada de las ballenas (junio a noviembre) no es solo una experiencia turística memorable: es también ser testigo de uno de los procesos de conservación más exitosos de Brasil. Una especie que estuvo al borde de la extinción en esta costa, hoy vuelve cada año a parir frente a las mismas playas que casi 50 años atrás la vieron desaparecer.
Cada visita responsable, cada operador de turismo de observación que respeta las distancias y normas, y cada viajero informado, forma parte de esta historia de recuperación que todavía sigue escribiéndose.
¿Te gustaría aprender más sobre la Ballena Franca Austral?
Te podes llegar al centro de visitantes del centro nacional de conservacion de la ballena franca en Itapirubá Norte, Imbituba
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